miércoles, 25 de mayo de 2011

LOS CORTES DE AGUA

Ayer, y otra vez, se produjo un corte de agua, por decisión de la Junta de Usuarios del canal Zamácola que afectó el abastecimiento de más de 600 mil arequipeños que reciben el agua de La Tomilla.
Son parte de una tarea de mantenimiento que obliga a cuidar el estado del canal Zamácola que evidencia filtraciones y que significa un riesgo para un servicio regular de llegada de agua potable a los hogares.

Sedapar insiste en señalar, que tales cortes no son decisiones institucionales propias de quien cobra por el servicio, sino acuerdos de los que participa como usuario.

Lo evidente es que el canal es una amenaza para que en una posible emergencia, que ya sufrimos, la ciudad quede sin agua y, que se sepa no se ha previsto ni reemplazarlo, ni ponerlo en condiciones óptimas, como para resistir sismos fuertes que signifique su quiebre y dejar a la ciudad por días, y hasta por semanas sin este necesario servicio.

Por añadidura, la tecnología de la planta de La Tomilla, no permite que pueda mantenerse funcionando cuando por el canal circule agua mezclada con cantidad anormal de tierra.
Entonces, se cierra la planta para evitar que se dañe su sistema de purificación y que se malogre en forma tal que se precisen de días para ponerla en condiciones adecuadas.

Está, pues, a la vista que algo debe hacerse para que tengamos mayores seguridades con respecto al Zamácola, canal también útil para irrigar tierras de cultivo en determinadas zonas de Arequipa, donde hay agricultura, que siempre ha recibido de esta dotación.

En la medida en que la ciudad va creciendo y el número de usuarios aumenta, es tanto más necesario el que tengamos previsto una mejora sustantiva en el sistema de conducción de agua, que no sólo proviene de las correntías andinas, sino, y también, de los aportes que en caso necesario se van al Chili a través de las represas del Sistema Regulado que administra Autodema.

Es conveniente, como está a la vista, que los usuarios del canal tengan previsto algo por hacer con el Zamácola y comiencen a buscar la financiación para mejorarlo y reemplazarlo.

Una ciudad con un millón de habitantes no puede depender en su abastecimiento de agua potable de un canal con problemas.

Fuente: Columna de opinión Diario El Pueblo, 25 de mayo 2011